Zurich.- La variante ómicron del Covid-19 que afecto de manera acelerada a la gran mayoría de países a mediados de diciembre y todo el curso de enero, ha afectado la actividad económica a corto plazo.
El Banco Mundial registra una pronunciada desaceleración en medio de las nuevas variantes del coronavirus detectado a finales de 2019 y la inflación que registra el mundo entero, ha calculado un crecimiento promedio mundial del 3 por ciento.
Esto quiere decir que habrán muchos países con cifras negativas y algunos superen el 5 por ciento para equilibrar la balanza.
La deuda interna, la desigualdad de ingresos y la inflación podrían poner en peligro la recuperación de las economías emergentes y en desarrollo, según el más reciente informe Perspectivas Económicas Mundiales que entrega el Banco Mundial cada mes.
La institución espera que durante este año, los cuellos de botella de las cadenas de suministros persistan en el primer semestre de este año, mientras que la demanda externa se reducirá por parte de Estados Unidos debido a la desaceleración de su crecimiento y las políticas macroeconómicas que se endurecerán por conflictos en Europa del Este.

