Las proteínas son moléculas grandes y complejas, formadas por una cadena de cientos de aminoácidos. Cada célula requiere proteínas para reparar los tejidos y reemplazar células muertas, formar anticuerpos contra enfermedades, así como enzimas que aceleran o disparan reacciones químicas, y coordinar procesos dentro del cuerpo.
Las proteínas también apoyan a las células, forman los elementos estructurales del cuerpo (uñas y dientes) y facilitan el transporte de algunas moléculas pequeñas a través de diferentes sistemas.
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Producimos proteínas usando información contenida en nuestro código genético. La hélice doble de ADN se abre para que el mARN lo copie y forme una plantilla. Luego, el ribosoma descifra la información mARN, leyendo su código en grupos de 3 bases por vez (estas bases son A, G, C, y U). Cada una de estas cortas secuencias recibe el nombre de triplete o codón, y codifica para un aminoácido específico. Por ende, una secuencia de bases determinará otra de aminoácidos.
Existen 20 tipos de aminoácidos que se pueden combinar para formar una proteína; la identidad y la secuencia específica de aminoácidos es lo que determina la estructura tridimensional única de cada proteína, además de su función. La mayoría de los aminoácidos se puede sintetizar en las células; aquellos que no, como la alanina y la fenialanina, se denominan aminoácidos esenciales y se deben consumir a través de la dieta.
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El cuerpo también puede conservar energía usando aminoácidos de los alimentos, en vez de producirlos directamente. La deficiencia de proteínas puede provocar enfermedades como el kwashiorkor, forma de desnutrición común en regiones con altos niveles de pobreza.
Las proteínas se producen en el núcleo de las células, usando información del código genético que forma nuestro ADN. Para hacerlo, éste se desenreda con objeto de permitir que el ARN mensajero lo copie y forme una plantilla, la cual es traducida por los ribosomas en aminoácidos, que se alinean para formar una proteína. Algunas partes del código del ADN sirven como patrón, indicándole al ribosoma cuándo debe arrancar y parar, y otras le indicarán a la célula cuán frecuentemente debe producir una proteína específica.



