La vainilla descubre sus inicios en América, aunque no existe rincón en el planeta en el cual no gocen de su sabor y aroma. Los colonizadores españoles no tardaron en permanecer cautivados por esta especia procedente de la oblonga vaina de una orquídea
Que los principios de la vainilla se lo debemos a una planta es por todos sabido, sin embargo ¿conocías que viene de un tipo de orquídea? Se trata justamente de la exclusiva de su especie que da frutos y además es hermafrodita.
¿De dónde viene la vainilla?
La procedencia de la vainilla parecen ubicarse en México, más precisamente en la zona de Totonacapan, donde los pobladores de sus pueblos empezaron a usarla para perfumar sus recetas, con objetivos medicinales e inclusive como ofrenda.
Y es que a partir de su hallazgo, la vainilla pasó a representar un componente bastante preciado en su cultura; es más, se realizaban ceremonias alrededor de ella. Las primeras referencias se fechan en torno al año 1427, una vez que los totonacos se encontraban bajo el dominio de los aztecas y mexicas. Por cierto, una vez que los totonacos fueron sometidos por los aztecas, la vainilla era uno de sus tributos. Entre otras cosas, se usaba para perfumar el célebre chocolate azteca.
Aunque lo cierto es que no ha sido hasta tiempo después una vez que se le conocería por su de hoy nombre, los españoles fueron quienes la bautizaron como vainilla. Los totonacos la conocían como ‘xahanat’ y los aztecas como ‘tlixotlil’.
Tipos de vainilla
- La vainilla fina: Hay diversos tipos de vainilla. La fina, que mide entre 20 y 30 cm, es negra y tiene un intenso aroma
- La vainilla lechosa: Ésta es algo más pequeña y su origen es una vaina roja. Jamás excede de los 20 cm
- El vainillón: Más pequeña todavía, a pesar de que su nombre parezca indicar lo opuesto, es el vainillón. No pasa de 12 cm y procede de una vaina plana y blanda. Tiene un olor profundo
- Vainilla india: Lejos de México, en la India, florece una planta Vanilla cuya tonalidad es amarilla y da un suave aroma
- La vainilla se ha empleado en la cocina a partir de la antigüedad, pues su sabor le ha llevado a conformar parte de la receta de una extensa variedad de platos, en especial en repostería: la vainilla la tenemos la posibilidad de descubrir en helados, chocolates, pasteles, bizcochos, galletas, flanes, cremas de dulce y además en bebidas.
Cómo se produce la vainilla
Son las citadas vainas alargadas los principios de un producto que es fruto de un proceso. Las finas vainas, una vez maduras, se hierven y se dejan bajo el sol hasta que adquieren color café y una consistencia tiesa. Aquel resultado es la vainilla, que consigue forma de estrecha rama, semejante a la canela.
En el mercado nos la tenemos la posibilidad de descubrir en vaina, en polvo o esencialmente y su aplicación va más allá de la gastronomía, ya que además se puede utilizar en la perfumería dadas sus características aromáticas.
Para lograr aquel color marrón tostado, la vainilla debería ser sometida a un proceso. En sus inicios, para lograr que la vainilla desprendiera todo su aroma, se colocaban las vainas sobre lienzos para que se secaran al sol. Una vez que se recalentaban eran envueltas con mantas para que la planta sudara y consiguiera su característica textura seca, rugosa y tostada. Un proceso conocido como el ‘beneficiado’.








