Por el momento no es un asunto nuevo el de las criptomonedas, cada cierto tiempo se generan novedosas. Además, aunque parecen tan lejanas de la vida diaria, ya hay territorios que las permiten como moneda de circulación, no obstante, muestras una volatilidad constante que provoca que sea difícil comprender cómo es que funcionan.
Debemos saber, en primera instancia, que la misma volatilidad o inestabilidad de su costo es una de las propiedades primordiales de las criptomonedas. En un solamente día su costo puede caer a bastante más de la mitad de su costo, y al siguiente, incrementar de forma exponencial.
¿Qué hace que suban y bajen las criptomonedas?
Dependen del equilibrio entre la oferta y la demanda, así como de su utilidad y de las prácticas especulativas, entre otros componentes más. Todos ellos condicionan su fluctuación. No obstante, de todos, el componente que establece esta volatilidad en el costo es su baja adopción, o sea, son escasas los individuos que adquieren criptomonedas.
Si hubiera una adopción masiva, podrían entonces ser reguladas, empero es decir poco posible que ocurra por diferentes componentes, ejemplificando, la complejidad de intercambiarlas por productos o servicios, así como la imposibilidad de servir como una reserva o ahorro de costo estable.
En resumen, no tienen la posibilidad de asegurar tener un poder adquisitivo estable a extenso plazo. Y aunque podríamos imaginar un entorno en el que se regularan para de esta forma incrementar su adopción (y por ende, facilitar la regulación), tampoco es un escenario sencillo, debido a que si la regulación fuera bastante rigurosa, perderían su costo o el motivo por la cual son adquiridas.
¿Qué determina el valor de las criptomonedas?
Además debería tomarse presente el elemento de la confianza, que explica el mismo origen de las criptomonedas. Éstas surgieron con el objetivo de descentralizar la administración de los fondos particulares, lo cual supone que no tienen la posibilidad de ser controladas por las instituciones financieras, que, paralelamente, supone que carecen de respaldo de gobiernos centrales. Todo lo mencionado hace que los mercados no confíen en las criptomonedas.
De todas maneras, en el futuro podrían modificar dichos puntos. Poseemos una ejemplificación con los stablecoins, los cuales buscan triunfar cierta confianza al mantener el control de la fluctuación por medio de algoritmos, o con vinculaciones a una moneda fiduciaria, activos materiales u otras criptomonedas. Así, son menos volátiles.
Hay distintas criptomonedas actualmente, aunque quizás la más notoria sea el Bitcoin, protagonista de constantes noticias sobre su fluctuación positiva o negativa. Sin embargo, hay más ejemplos.








